¿CÓMO UTILIZAR LA MUSCULATURA
PARA EVITAR UNA LESIÓN EN LA ZONA LUMBAR DE LA COLUMNA VERTEBLAL?
Como se ha venido estudiando en la
biomecánica, se han identificado algunos aparatos y sistemas que cooperan en
conjunto para contribuir con el movimiento del cuerpo humano. Como uno de esos
sistemas tenemos los músculos, cuya función principal es contraerse y
alargarse. Por lo tanto, tienen como gran habilidad producir movimiento.
Antonio J. Hernández muestra en su libro El
Movimiento del Cuerpo Humano que el músculo:
“Se presentan como fibras unidas por medio de tejido conectivo, las cuales
tienen como principal función la contracción, dichas fibras, cuando lo hacen
pueden acortarse (disminuyendo la longitud del músculo) o alargarse (aumentar
la longitud del músculo), cuando ocurre esta función del músculo, éste actúa
sobre el hueso produciendo movimiento del segmento corporal.”[1]
Ahora, según los movimientos que se
producen se pueden distinguir varios tipos de músculos: los agonistas, estos
son los músculos principales del movimiento; los sinergistas, trabajan en
conjunto para colaborar a los agonistas en la realización del movimiento; los
antagonistas, estos son los que ejercen la acción contraria de los músculos
agonistas y también sirven para frenar la contracción realizada por ellos;
además de estos mencionados también están actuando los músculos: “secundarios o
accesorio, de emergencia, fijadores o estabilizadores y neutralizadores.”[2]
Es de vital importancia conocer este
grupo muscular que colabora a sostener nuestra postura. Según Platzer en su
libro Atlas de Anatomía identifica a los siguientes músculos como superficiales
de la pared abdominal entre ellos se encuentran:
“El músculo oblicuo externo, el
músculo oblicuo interno y el músculo transverso del abdomen como un grupo
lateral; al músculo recto del abdomen y al músculo piramidal como grupo medial.
Como músculos profundos: al cuadrado lumbar y al psoas mayor.”[3]
La contracción que realizan estos músculos
dan fuerza y permiten sostener la parte anterior del tronco ayudando a mantener
las curvaturas apropiadas de la columna vertebral.
Al fortalecer este grupo muscular
lograremos mejorar la postura de nuestro tronco y por ende también evitaremos
las lesiones en la zona lumbar de la columna vertebral. Entonces, al decir
cuales músculos intervienen en este grupo muscular surge la duda de ¿Cómo debemos hacer para
fortalecer los músculos del abdomen sin lastimar las lumbares?
Hay que estar pendiente de varios
factores. Algunos de ellos pueden ser: detectar la debilidad muscular que posea
el estudiante para luego obtener el fortalecimiento de los grupos musculares
necesarios para sostener la postura, tomar en cuenta el factor ambiental en donde
se desarrolla la clase y si los estudiantes vienen de un periodo de reposo
largo, entre otros. Como ejemplo tenemos “las contracturas musculares que
suelen deberse a un ejercicio al que no se está acostumbrado. Se experimenta
con mayor frecuencia cuando el bailarín vuelve al trabajo después de un periodo
de vacaciones.”[4] La clase debería ejecutarse
aumentando progresivamente la carga, la intensidad de trabajo y el número de
repeticiones mientras van transcurriendo los días después de haber culminado la
etapa de descanso largo. No debe hacerse un trabajo fuerte y exagerado el
primer día de entrenamiento después de un periodo de reposo debido a que se
podrían generar contracturas musculares. Siempre el entrenamiento debe ser
progresivo. Estas contracturas “en ocasiones se producen si el bailarín debe
asumir un incremento repentino de la intensidad de trabajo.”[5]
Uno de los peligros de empezar un
entrenamiento fuerte después de un reposo
largo es que la mayoría de los músculos están demasiado relajados y
desentrenados. Cuando realizamos el ejercicio en esta condición “es posible utilizar
más músculos de los necesarios para una determinada ocasión.”[6] Como por ejemplo al hacer abdominales,
de gran dificultad y que poseen una gran carga en la zona lumbar de la
columna vertebral, en un cuerpo que no posee la fuerza abdominal suficiente
para realizarlos, se verá afectado por dolencias en la región lumbar. Esto
sucede debido a que los músculos de la espalda que deben moverse como
antagonistas empiezan a perder su función principal debido a que los músculos
agonistas, los abdominales, no están ejerciendo suficiente fuerza para
contraerse. Esto origina contracturas en los músculos posteriores del tronco.
Es importante que el docente pueda
realizar un diagnóstico efectivo de los estudiantes. Una observación lo
suficientemente aguda para detectar las debilidades del grupo al cual impartirá
su clase. Si este diagnóstico no se ejecuta y por ejemplo la mayoría de los
estudiantes no posee la fuerza abdominal suficiente para resistir ciertos
ejercicios que poseen sobrecarga en la región lumbar, se pueden llegar a
lesionar esta zona del cuerpo. Por eso es conveniente que el docente tome en
cuenta varios factores como: el clima donde se desarrolla la clase, las
debilidades y fortalezas que posee cada cuerpo y si anteriormente a ese día de
clase hubo un periodo de descanso.
Por lo tanto, si tomamos en cuenta todas
estas variantes se podría decir que el trabajo adecuado para fortalecer los
abdominales deberían ser ejercicios con poca carga en la región lumbar. Para
ello realizaremos, al principio, series de abdominales que posean la parte
posterior de la espalda apoyada en el piso. Estos ejercicios se deberán
realizar con pocas series, al inicio del entrenamiento, y luego se irá
incrementando el número de repeticiones, la intensidad y por último la
dificultad. Para obtener así un mejor desarrollo de la fuerza abdominal, un
mejor soporte postural y la disminución de las lecciones en la zona lumbar de
la columna vertebral.
Bibliografía
HOWSE, Justin. TÉCNICA DE LA
DANZA Y PREVENSIÓN DE LESIONES. Barcelona , España: Editorial
Paidotribo.2000
PLATZER, W. Atlas de anatomía
(: Con correlación clínica, Tomo 1, Aparato locomotor) (9° EDICIÓN,
CORREGIDA Y AMPLIADA ed.). Madrid, España: EDITORIAL MÉDICA PANAMERICANA S.A..
2005.
[1] PLATZER, Werner. Atlas de
anatomía (: Con correlación clínica, Tomo 1, Aparato Locomotor). Doctor
Jorge Frydman (trad). Madrid, España: EDITORIAL MÉDICA PANAMERICANA S.A.. 2008.
p.53.
[2] HOWSE, Justin. TÉCNICA DE
LA DANZA Y PREVENSIÓN DE LESIONES. David George (trad). Barcelona, España:
Editorial Paidotribo. 2000. pp. 60, 61, 62 y 63.
[3] PLATZER, Werner. Atlas de
anatomía (: Con correlación clínica, Tomo 1, Aparato Locomotor). Doctor
Jorge Frydman (trad). Madrid, España: EDITORIAL MÉDICA PANAMERICANA S.A.. 2008.
p.84.
[4] HOWSE, Justin. TÉCNICA DE
LA DANZA Y PREVENSIÓN DE LESIONES. David George (trad). Barcelona, España:
Editorial Paidotribo. 2000.
p.73.
[5] HOWSE, Justin, ob. cit., p. 73.
[6] HOWSE, Justin, ob. cit., p. 20.
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