martes, 19 de abril de 2016

Gabriela Acevedo Papel Filosófico sobre los musculos abdominales.



¿CÓMO UTILIZAR LA MUSCULATURA PARA EVITAR UNA LESIÓN EN LA ZONA LUMBAR DE LA COLUMNA VERTEBLAL?

     Como se ha venido estudiando en la biomecánica, se han identificado algunos aparatos y sistemas que cooperan en conjunto para contribuir con el movimiento del cuerpo humano. Como uno de esos sistemas tenemos los músculos, cuya función principal es contraerse y alargarse. Por lo tanto, tienen como gran habilidad producir movimiento. Antonio J. Hernández muestra en su libro El Movimiento del Cuerpo Humano que el músculo:
“Se presentan como fibras unidas por medio de tejido conectivo, las cuales tienen como principal función la contracción, dichas fibras, cuando lo hacen pueden acortarse (disminuyendo la longitud del músculo) o alargarse (aumentar la longitud del músculo), cuando ocurre esta función del músculo, éste actúa sobre el hueso produciendo movimiento del segmento corporal.”[1] 
     Ahora, según los movimientos que se producen se pueden distinguir varios tipos de músculos: los agonistas, estos son los músculos principales del movimiento; los sinergistas, trabajan en conjunto para colaborar a los agonistas en la realización del movimiento; los antagonistas, estos son los que ejercen la acción contraria de los músculos agonistas y también sirven para frenar la contracción realizada por ellos; además de estos mencionados también están actuando los músculos: “secundarios o accesorio, de emergencia, fijadores o estabilizadores y neutralizadores.”[2]
      Es de vital importancia conocer este grupo muscular que colabora a sostener nuestra postura. Según Platzer en su libro Atlas de Anatomía identifica a los siguientes músculos como superficiales de la pared abdominal entre ellos se encuentran:
“El músculo oblicuo externo, el músculo oblicuo interno y el músculo transverso del abdomen como un grupo lateral; al músculo recto del abdomen y al músculo piramidal como grupo medial. Como músculos profundos: al cuadrado lumbar y al psoas mayor.”[3]

     La contracción que realizan estos músculos dan fuerza y permiten sostener la parte anterior del tronco ayudando a mantener las curvaturas apropiadas de la columna vertebral.
     Al fortalecer este grupo muscular lograremos mejorar la postura de nuestro tronco y por ende también evitaremos las lesiones en la zona lumbar de la columna vertebral. Entonces, al decir cuales músculos intervienen en este grupo muscular  surge la duda de ¿Cómo debemos hacer para fortalecer los músculos del abdomen sin lastimar las lumbares?
     Hay que estar pendiente de varios factores. Algunos de ellos pueden ser: detectar la debilidad muscular que posea el estudiante para luego obtener el fortalecimiento de los grupos musculares necesarios para sostener la postura, tomar en cuenta el factor ambiental en donde se desarrolla la clase y si los estudiantes vienen de un periodo de reposo largo, entre otros. Como ejemplo tenemos “las contracturas musculares que suelen deberse a un ejercicio al que no se está acostumbrado. Se experimenta con mayor frecuencia cuando el bailarín vuelve al trabajo después de un periodo de vacaciones.”[4] La clase debería ejecutarse aumentando progresivamente la carga, la intensidad de trabajo y el número de repeticiones mientras van transcurriendo los días después de haber culminado la etapa de descanso largo. No debe hacerse un trabajo fuerte y exagerado el primer día de entrenamiento después de un periodo de reposo debido a que se podrían generar contracturas musculares. Siempre el entrenamiento debe ser progresivo. Estas contracturas “en ocasiones se producen si el bailarín debe asumir un incremento repentino de la intensidad de trabajo.”[5]
      Uno de los peligros de empezar un entrenamiento fuerte después de un reposo  largo es que la mayoría de los músculos están demasiado relajados y desentrenados. Cuando realizamos el ejercicio en esta condición “es posible utilizar más músculos de los necesarios para una determinada ocasión.”[6] Como por ejemplo al hacer  abdominales,  de gran dificultad y que poseen una gran carga en la zona lumbar de la columna vertebral, en un cuerpo que no posee la fuerza abdominal suficiente para realizarlos, se verá afectado por dolencias en la región lumbar. Esto sucede debido a que los músculos de la espalda que deben moverse como antagonistas empiezan a perder su función principal debido a que los músculos agonistas, los abdominales, no están ejerciendo suficiente fuerza para contraerse. Esto origina contracturas en los músculos posteriores del tronco.
     Es importante que el docente pueda realizar un diagnóstico efectivo de los estudiantes. Una observación lo suficientemente aguda para detectar las debilidades del grupo al cual impartirá su clase. Si este diagnóstico no se ejecuta y por ejemplo la mayoría de los estudiantes no posee la fuerza abdominal suficiente para resistir ciertos ejercicios que poseen sobrecarga en la región lumbar, se pueden llegar a lesionar esta zona del cuerpo. Por eso es conveniente que el docente tome en cuenta varios factores como: el clima donde se desarrolla la clase, las debilidades y fortalezas que posee cada cuerpo y si anteriormente a ese día de clase hubo un periodo de descanso.
       Por lo tanto, si tomamos en cuenta todas estas variantes se podría decir que el trabajo adecuado para fortalecer los abdominales deberían ser ejercicios con poca carga en la región lumbar. Para ello realizaremos, al principio, series de abdominales que posean la parte posterior de la espalda apoyada en el piso. Estos ejercicios se deberán realizar con pocas series, al inicio del entrenamiento, y luego se irá incrementando el número de repeticiones, la intensidad y por último la dificultad. Para obtener así un mejor desarrollo de la fuerza abdominal, un mejor soporte postural y la disminución de las lecciones en la zona lumbar de la columna vertebral.
    
























 

Bibliografía

HOWSE, Justin. TÉCNICA DE LA DANZA Y PREVENSIÓN DE LESIONES. Barcelona , España: Editorial Paidotribo.2000
PLATZER, W. Atlas de anatomía (: Con correlación clínica, Tomo 1, Aparato locomotor) (9° EDICIÓN, CORREGIDA Y AMPLIADA ed.). Madrid, España: EDITORIAL MÉDICA PANAMERICANA S.A.. 2005.

 





[1] PLATZER, Werner. Atlas de anatomía (: Con correlación clínica, Tomo 1, Aparato Locomotor). Doctor Jorge Frydman (trad). Madrid, España: EDITORIAL MÉDICA PANAMERICANA S.A.. 2008. p.53.
[2] HOWSE, Justin. TÉCNICA DE LA DANZA Y PREVENSIÓN DE LESIONES. David George (trad). Barcelona, España: Editorial Paidotribo. 2000. pp. 60, 61, 62 y 63.
[3] PLATZER, Werner. Atlas de anatomía (: Con correlación clínica, Tomo 1, Aparato Locomotor). Doctor Jorge Frydman (trad). Madrid, España: EDITORIAL MÉDICA PANAMERICANA S.A.. 2008. p.84.
[4] HOWSE, Justin. TÉCNICA DE LA DANZA Y PREVENSIÓN DE LESIONES. David George (trad). Barcelona, España: Editorial Paidotribo. 2000. p.73.
[5] HOWSE, Justin, ob. cit., p. 73.
[6] HOWSE, Justin, ob. cit., p. 20.

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